gerencia723x424Elisa Velásquez Yepez, Coach de Negocios, ActionCOACH

Para muchas empresas e industrias la frase “las personas son el recurso más valioso” es uno de los más grandes clichés, al igual que “la seguridad es siempre lo más importante”. Pero un negocio que quiere tener un servicio al cliente excepcional, sin unas palabras sinceras y actuando coherentemente con estas, jamás tendrá el resultado esperado.

Es por eso que, si desea crear una organización centrada en el servicio al cliente, se tiene que aprender a reclutar y desarrollar a los empleados efectiva y constantemente.

Un empleado correctamente seleccionado y de reciente ingreso a la organización, es una semilla, una “semilla de sequoia” (madera más costosa en el mundo) diría don Juan Carlos Arenas, CEO para Songrup Guatemala. Él dice: “La falta de luz y agua puede matar a las semillas con bastante rapidez, lo que hará pasarse a la semilla a un terreno más fértil en una empresa diferente”.

“Siempre hay que comenzar con el talento adecuado”, expresa don Juan Carlos, “pero esas semillas necesitan ser cuidadas y regadas”. Si usted no está desarrollando a sus nuevos empleados constantemente, no los capacita, no los coachea, no los planta en una cultura que permite crear grandes ideas y equipos, entonces no va a maximizar el talento de las “semillas”, y por lo tanto nunca crecerán.

El resultado será un bajo desempeño y compromiso y una alta rotación de sus empleados y experimentará de primera mano, resultados negativos que afectan directamente a la experiencia de sus clientes.

Sistematice el desarrollo de sus colaboradores

El desarrollo de un colaborador a través de un sistema puede ser similar a lo siguiente:los procedimientos se ponen en marcha para garantizar que haya una discusión sobre cada empleado en un plazo determinado (90 días), para asegurar el proceso en relación con su potencial y sus deseos de crecimiento profesional.

gerencia2Si el objetivo es ayudarle a alcanzar su máximo potencial, la mejor manera de hacerlo es a través de un sistema que le permita tener una revisión regular programada acerca del liderazgo de cada empleado, y al mismo tiempo cómo puede avanzar hacia los objetivos de la organización cada 90 días.

Este es el elemento más humano, más inspirador, el elemento más inteligente y audaz que usted puede hacer para sacar el máximo potencial de sus empleados.

Otro procedimiento para programar con regularidad sería la programación de una reunión anual con cada empleado, para preguntar sobre el año que ha pasado y dónde se visualiza a sí mismo en el futuro.

En estas reuniones, los líderes de cada departamento deben dar a los empleados retroalimentación  sobre sus talentos, medidos empírica y objetivamente, de manera que, no importando el talento de cada empleado, usted como líder garantice estar aportando al crecimiento de estos.

Debido a lo anterior es que es importante tener los contratos de posición definidos de forma clara, con indicadores de medición o desempeño para poder evaluar objetivamente los resultados. Y para las habilidades blandas como liderazgo, colaboración y trabajo en equipo contar con evaluaciones 360° (supervisados, compañeros y supervisores).

Todos somos seres humanos. Con este fin, el liderazgo de las empresas se esfuerza por siempre ver a cada colaborador como una persona completa, nunca como una simple posición. Cuando se piensa en un individuo como una persona completa, no se está pensando en ellos como un servidor, sino que se está pensando en ellos como tales, como seres humanos, a quienes les suceden cosas en la vida cotidiana.

Ellos tienen hijos, se van de vacaciones, tienen días buenos y días malos, cuentan con aspiraciones, deseos, frustraciones, cosas buenas y cosas malas que están sucediendo en sus vidas. Si comprende al individuo como tal, como ser humano de forma integral, cuando un colaborador llega a trabajar y resulta no parecer la misma persona, es obligación de todo líder abordarlo y preguntarle cómo se le puede ayudar.

El desarrollo del colaborador, realizado de forma  sistemática  y  sincera,  pudiera  ser el músculo más grande y poderoso en su organización. Si usted lo hace bien, los colaboradores van a presumir de lo bien que se siente trabajar para usted.

Cuando humaniza a su equipo de trabajo y trata a las personas como personas, sin titubear, sus empleados se pondrán la camiseta de su compañía, velarán por los intereses comunes, atenderán de forma majestuosa a sus clientes y crearán una cascada de éxito interno y externo en todo sentido.

Ahora su mayor reto será que usted tendrá que ampliar su operación, porque tendrá tanta gente bajo su creciente ala de fructífero talento, que hasta se iniciará una lista de espera para trabajar con usted.