Existen diversas formas mediante las cuales, un proveedor o un detallista, de manera directa o indirecta, puede presionar a su contraparte para que interfiera o presione de manera inadecuada sobre las estrategias comerciales de un tercer competidor. Por tal motivo, las Buenas Prácticas Comerciales generan una serie de lineamientos para que las partes se abstengan de ese tipo de prácticas.

Uno de los compromisos a los que se acordó entre proveedores y detallistas en la Declaración de Buenas Prácticas Comerciales es la de abstenerse de enviar y / o solicitar a la contraparte información comercial sensible relacionada con las decisiones comerciales de terceros, especialmente cuando el envío de esta información pretende interferir en las decisiones sobre las estrategias comerciales de estos.

La Declaración recomienda a los proveedores no solo no interferir, sino a no presionar, imponer precios y condiciones comerciales o amenazas injustificadas de no abasto a un detallista, como respuesta a negativas sobre solicitudes de incremento o fijación de precios. Lo anterior aplica especialmente cuando sucede a solicitud de un tercero. El proveedor siempre debe respetar el principio de libertad de comercio del detallista que desarrolla dinámicas, publicaciones y promociones comerciales, en beneficio de su actividad comercial.

En el caso de los detallistas, sugiere no aplicar unilateralmente presiones, consecuencias comerciales o represalia s indebidas a los proveedores para que estos interfieran en las estrategias comerciales de otros detallistas, especialmente cuando la presión busca lograr metas propias, como producto de las políticas comerciales o eventos promocionales, publicaciones en medios por parte de sus competidores o por la simple identificación de mejores condiciones comerciales en otros establecimientos comerciales.