La industria alimentaria costarricense, en la última década ha evolucionado y mostrado un crecimiento sostenido y se posiciona como el tercer sector exportador en importancia para el país; sin embargo, dicho dinamismo se ha visto impulsado más por una mejora en los volúmenes de exportación, que por un componente de mayor innovación. Es por esto que diversificar y aumentar valor agregado en la oferta costarricense continúa siendo un reto para el país.

Por su parte, las tendencias mundiales de la industria alimentaria, apuntan al desarrollo de opciones de alimentos diferenciados, naturales, autóctonos y sostenibles. En 2016 un 34% de las ventas mundiales de alimentos empacados correspondieron a la categoría de salud y el bienestar, con opciones como fortificados, orgánicos,

naturales, libres de o aquellos dirigidos a consumidores con intolerancias; tendencia impulsada, en buena parte, por los siguientes factores:

  • Creciente envejecimiento de la población: este es un segmento de personas activas y productivas que están trabajando por más tiempo y, por ende, priorizan el bienestar y la salud sobre cualquier otro factor. En los países europeos, cerca del 24% de la población se ubica en este segmento.
  • Consumidor joven altamente consiente de la importancia de cuidar su salud: cada vez con mayor frecuencia los consumidores jóvenes valoran la lista de ingredientes y la composición nutricional de los alimentos que consumen.
  • Consumidor que valora la sostenibilidad: se trata de un consumidor joven, altamente sensible a los temas de sostenibilidad ambiental, pero a la vez preocupado por asuntos relacionados con la justicia social.
  • Mayor desconfianza en la calidad de los alimentos: múltiples crisis alimentarias han mermado la confianza en la inocuidad de los alimentos. Esta situación ha creado un consumidor cada vez más interesado por la trazabilidad y los métodos de producción, que incluso ha decidido dejar de comer ciertos ingredientes por razones de precaución. Lo anterior ha conducido al desarrollo de productos mínimamente procesados, con pocos ingredientes y que resaltan ampliamente el origen de producción.
  • Políticas públicas que fomentan una alimentación más saludable: la preferencia por opciones saludables no ha sido solo influenciada por los consumidores, sino que muchos gobiernos están jugando un papel cada vez más activo en la promoción de una alimentación más saludable entre la población. Ejemplo de lo anterior han sido los sugar tax implementados por Reino Unido y México o la Ley Super 8 en Chile.

Es así como, la mayor preferencia por productos en el segmento de la salud y el bienestar ofrece una potencial oportunidad para la industria alimentaria costarricense, dado que esta cuenta con diversas fortalezas para el desarrollo de productos en esta tendencia, como lo son: la alta calidad delos insumos agrícolas, la disponibilidad de certificaciones, un sector empresarial que se encuentra sensibilizado ante las tendencias, mundiales, el posicionamiento país en temas de sostenibilidad y un ecosistema de apoyo a la innovación. Este hallazgo es parte del estudio “Retos y oportunidades para la oferta de alimentos diferenciados en Costa Rica”, presentado por la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (PROCOMER) y que se encuentra disponible en el sitio web de la Promotora.

A pesar de estas fortalezas, la participación de este tipo de productos en la oferta exportable nacional ha sido limitada. En la actualidad, en Costa Rica, el desarrollo de alimentos diferenciados empacados ha estado mayoritariamente impulsado por PYMES nacionales, generalmente emprendimientos, las cuales participan en una amplia gama de categorías como snacks, spreads, alimentos para bebés, jugos, galletas, entre otros. Estas empresas se enfocan en vender localmente, dado que, si bien la mayor parte nacen pensando en la internacionalización, actualmente se enfrentan a ciertas limitaciones como: la falta de capacidad productiva, registros sanitarios y certificaciones.

Para lograr un desarrollo adecuado de esta oferta y que esté preparada para internacionalizarse, surgen retos para todo el ecosistema empresarial, en temas como asesoría técnica, mejorar la vinculación entre centros de investigación, el gobierno y el sector empresarial, mejorar el acceso al financiamiento, entre otros.

De acuerdo con el estudio de PROCOMER, para fomentar la industria de alimentos  diferenciados, el país debería seguir los siguientes pasos:

  • Potenciar el uso de comercio electrónico, canal que se ha convertido en una excelente opción para impulsar sectores no tradicionales y para empresas que no cuentan con altos volúmenes de producción puedan empezar su proceso de internacionalización.
  • Formar redes vinculadas entre el sector académico, público y privado que promuevan la innovación.
  • Promover la asociatividad entre las empresas, que permita compensar los bajos volúmenes de producción, lo cual les permitiría generar ventajas logísticas y mayor poder de negociación, entre otros beneficios. • Generar alianzas con el sector agrícola, de forma que la industria se pueda garantizar la calidad y el abastecimiento de los insumos.
  • Generar una imagen e identidad común en torno a la industria, al capitalizar el reconocimiento del país como un país verde y una fuerte industria de turismo ecológico, basada en un buen manejo de los recursos naturales, protección de la biodiversidad y fuentes de energía renovables. Estas características deben ser aprovechadas como elemento de mercadeo para potenciar una imagen de Costa Rica como proveedor de alimentos saludables.