La comunidad de ciencia de alimentos a nivel mundial ha sido enfática en que no acepta la clasificación de alimentos NOVA ni el término de alimento “ultraprocesado (UP)”. Ante esa relación publicada entre el procesamiento de alimentos y su impacto en la salud, Gibney ha liderado esta posición argumentando que no existe evidencia científica creíble detrás del concepto de alimentos UP y que las afecciones médicas relacionadas con la nutrición jamás han sido asociadas con el procesamiento en la producción de alimentos, sino con la ingesta real de nutrientes.

La Asociación Latinoamericana y del Caribe de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ALACCTA) afirma que la clasificación de alimentos se debe basar en sistemas tales como Lingual, FoodEx2, Infoods o los US Grade Standars, entre otros, que tienen la característica de ser sistemas de sólida base científica y amplio uso internacional.

Este tipo de sistemas clasifican a los alimentos en 15 o más grupos y no solo en cuatro grupos como lo hace NOVA (ALACCTA, 2017).

Inclusive el término de “alimentos procesados” no está definido adecuadamente por entes científicos y significa cosas diferentes en distintos contextos, por lo que para ser utilizado como término para regulaciones requiere de más fundamento de parte de organizaciones que regulan la ciencia de alimentos a nivel internacional.

Fuente: Ana María Quirós, Presidente ASCOTA