Las tendencias mundiales que apuntan al bienestar y la salud, han tomado relevancia a lo largo de los últimos años, centrándose específicamente en el tema de las enfermedades crónicas no transmisibles, conocidas como las ETN.

Entidades como la Organización Mundial de la Salud, y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) han lanzado diversas misivas hacia la industria alimentaria, para que esta sea partícipe de la solución de esta problemática de salud pública.

Según explicó Jorge Jara, primer vicepresidente de CACIA, esto ha generado una situación de sumo cuidado para las empresas de alimentos y bebidas. Durante su participación como uno de los conferencistas en el XV Congreso Nacional de la Industria Alimentaria, explicó que existen cuatro variables que describen la situación actual del mercado de alimentos y bebidas: un entorno hostil regulatorio, los ataques negativos a las organizaciones, la acción propositiva de la industria y un reciente replanteamiento de la FAO y la OMS sobre el papel positivo de la industria. Durante los últimos años se han derivado diversas acciones en donde la industria ha sido activa en la propuesta de acciones a favor del mejoramiento de la salud de la población. Por ejemplo, en Costa Rica, desde 2015 se ejecuta una alianza público privada para la reducción de sodio en grupos alimentarios de mayor ingesta nacional. Así como Costa Rica toda la región latinoamericana se ha ido sumando con países como Colombia, Brasil, Chile y Paraguay.

De acuerdo con Jara, los retos que enfrenta actualmente la industria deben ser asumidos a partir de la innovación, en el entendido de que esta constituye un proceso dinámico que parte de una necesidad, y actualmente el consumidor posee necesidades nutricionales, como las de micro y macro nutrientes, calidad, inocuidad y acceso económico. A partir de esta innovación surgen oportunidades de desarrollo de productos, tales como los reducidos en azúcar, sodio y grasas, fortificados, e incluso los que contienen ingredientes funcionales y naturales.

Otras acciones se han dado hacia el mejoramiento de la información del consumidor en sus etiquetas. “Creemos en un etiquetado que informa al consumidor y que le ayude a tomar decisiones informadas para promover una ingesta integral de todos los alimentos”, explicó Jara, enfatizando en que el etiquetado frontal, en vez de prohibitivo, debe ser informativo. “Creemos que la política de la promoción de la salud es la educativa, orientada hacia la creación de hábitos y estilos de vida activos y saludables. La industria de alimentos y bebidas de toda la región mantiene postura proactiva para la construcción de mejores modelos de información nutricional en el frente del empaque”, expresó.

De acuerdo con Jara, dadas las variables del entorno actual de la industria, las empresas se encuentran ante una decisión crítica: “¿Nos defendemos o creamos valor? Deben de preguntarse cuáles son las soluciones que puede aportar la industria, así como cuál es la postura que como gremio y compañías se pueden asumir ante las regulaciones hostiles, y cómo se participará de forma inteligente en el esquema global de creación de valor.

Cuatro empresas se adaptan ante regulaciones mundiales de alimentos

Sibö

La empresa Sibú se fundó en 2007 gracias a un periodista y un historiador: George Soriano y Julio Fernández. Ambos tenían un sentido ambiental responsable y de rescate de historia del país. Siendo Costa Rica un país que cultivaba cacao decidieron emprender la labor de elaborar un chocolate de alta calidad, y con ello rescatar a los cultivadores de este fruto que data de los tiempos antes de la conquista del país. Para lograrlo, realizaron varios viajes por Francia, Italia y Bélgica cuyo propósito era estudiar cómo producir el mejor chocolate. De acuerdo con Fernández, para ello, se plantearon tres principios no-negociables: que el cacao debía ser costarricense, de origen sostenible y de excelente calidad. Resalta Fernández la urgencia de mantener relaciones de confianza con los agricultores, para reeducarlos en la producción de cacao y ofrecer altos precios por su trabajo. Así, Sibú pretende ser un negocio sostenible en todos los aspectos. Actualmente, Sibú exporta sus productos a países como Japón y Estados Unidos.

Nutrisnacks

Ilse Hoffmeister, junto con su hermana, inició Nutrisnacks en 1992, con la idea de fabricar productos para incluir en las loncheras de sus niños, y acompañar estas con leyendas nutricionales para toda la familia. Por eso, se plantearon la necesidad de crear productos sin preservantes y de orígenes naturales; y, más tarde, con ayuda del Centro de Tecnología de Alimentos de la Universidad de Costa Rica, empezaron a diseñar el primer bizcocho bajo en grasa, el cual fue incluido por los nutricionistas en sus recetas. Fue así como se gestó Nustrisnacks, siendo una empresa que desde sus orígenes ya incursionaba en la innovación como punta de lanza para el desarrollo de nuevos productos. Actualmente, sus productos van desde los snacks infantiles libres de sodio y bajos en grasa, hasta la línea sin azúcar y con probióticos. Además, gracias a la planta nueva ubicada en Cartago, se le facilitó la elaboración de alimentos libres de gluten, a fin de responder a las necesidades de sus clientes. A lo anterior, se suma el interés de la empresa de trabajar con productores locales, incluida la compra de materias primas provenientes de Costa Rica, como maracuyá, macadamia y uchuva. De acuerdo con Ilse Hoffmeister, propietaria, en cuanto a las estrategias de innovación, Nutrisnacks cuenta con un Comité Estratégico de Innovación encargado de investigar las necesidades y tendencias de los consumidores. Así, los proyectos de la empresa se dividen en equipos de trabajo que gestan la producción con tecnología nueva, el desarrollo de productos y el impacto ambiental. Esta empresa, además, facilita capacitaciones internas de tecnología, nutrición y etiquetado; pero, lo más importante es “disfrutar creando meriendas saludables para todos”. Toda esa visión propositiva se extendió fuera de las fronteras ticas, y a la fecha exportan a 11 países, y con la mirada puesta en una cercana certificación de carbono neutral.

Florida Ice and Farm Company

De acuerdo con Rolando Carvajal, representante de Florida Ice and Farm Company, la empresa enmarca el tema de bienestar y salud dentro de los siete compromisos que han asumido como industria: • Completar un millón de horas de voluntariado. • Ser reconocidos como una de las mejores empresas para trabajar.

• Ser el referente de Consumo Inteligente de bebidas y alimentos.

• Erradicar la pobreza a lo interno de la compañía.

• Ser una empresa agua, residuos y carbono positivo.

• Lograr el 100% del reciclaje de sus envases.

• Y liderar con marcas que hacen del mundo un mejor lugar para vivir. Su programa de voluntariado inició desde el 2008, y, hasta el año pasado habían alcanzado 480 mil horas de voluntariado.

Esta es solo una de sus tantas iniciativas, entre otras como el programa “Águilas al Rescate”, promovido por la Imperial para oponerse a la deforestación. También, la labor colaborativa con Chepe se Baña, y el programa “FIFCO Oportunidades”, que ayuda a 120 familias colaboradoras. Según Rolando Carvajal, la empresa ha logrado eliminar todos los residuos sólidos en sus centros de trabajo (2011), ser agua neutral (2014) y ser carbono neutral (2017). Ahora, su próxima meta es superar el 75% de recolección de los envases que ellos mismos producen. Porque el verdadero progreso consiste en evolucionar el valor económico, es decir, pensar también en el social y el ambiental.

Unilever

Esta empresa global ha firmado compromisos con 50 países, y de acuerdo con Cristina Bonillo, representante de la compañía, actualmente se enfocan en la integración de distintos pilares en su operación, como el social, ambiental y económico. En el discurso de Unilever existen cinco pilares fundamentales que son la base de trabajo en la empresa y los cuales están directamente relacionados a la tendencia de vida saludable que tanto se profesa a nivel de la población. Los pilares son:

• Bueno para las personas, bueno para el planeta: materia prima sostenible.

• Salud y bienestar: dietas más saludables.

• Fortificación de alimentos.

• Cocina nutritiva: sin perder sabor con ingredientes variados.

• Y minimización del desperdicio de alimentos.

Según explicó Bonillo, existe una necesidad de transparencia hacia el consumidor, con la cual la empresa se ha comprometido, a través de etiquetas que incluyan todos los ingredientes de cada producto. “Esto funciona como estrategia de nutrición sostenible”, afirmó.