El uso eficiente de los alimentos toma un papel relevante ante el aumento de la población mundial, y por ende el incremento en la demanda de alimentos; especialmente en momentos en los que el planeta se enfrenta al cambio climático, el agotamiento de la frontera agrícola y de los límites de uso de recursos como el agua y el suelo. Aunque la proporcionalidad del fenómeno demográfico sugiere la revisión de aspectos de producción y productividad, crear más alimentos puede no ser la única solución.

Un fenómeno alarmante, descrito desde el 2011 por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señala que uno de los retos para lograr verdaderos sistemas alimentarios sostenibles, es atender la pérdida y desperdicio de alimentos, donde se observa el descarte de producto alimenticio a lo largo de la cadena de suministro: desde el productor primario, pasando por el transporte, distribución y procesamiento de alimentos, hasta la fase de consumo.

Se estima que cerca de 1/3 de los alimentos producidos en el mundo termina perdiéndose, lo que equivale a un 24% de las calorías producidas para alimentación humana. La pérdida de alimentos representa la emisión de cerca de 4,4 Gton de CO2 equivalente, y un desperdicio de recursos naturales requeridos en su producción, como agua, suelo, biodiversidad. A su vez, implica el desperdicio de recursos productivos como combustibles, esfuerzo humano, y energía, traducibles en un costo económico que supera el billón de dólares anuales globalmente, sin contar los
costos ambientales y de gestión de residuos asociados a estas pérdidas.

Se entiende por pérdida o desperdicio de alimento a la “reducción en cantidad y calidad de productos cuya intención era la alimentación humana”. El término pérdida se refiere a la disminución de la masa de alimentos comestibles de consumo humano por causas técnicas y funcionamiento de las agrocadenas en sus fases de producción primaria, postcosecha y de procesamiento. Por el contrario, el desperdicio se observa por la remoción de alimento todavía siendo apto para consumo, por causas voluntarias, funcionamiento de mercados o por negligencia, en fases de comercialización y consumo final, teniendo que ver más con patrones y comportamiento de los actores, entre ellos los consumidores.

Desde diciembre 2013, Costa Rica comenzó a trabajar más concretamente en este tema tras un primer acercamiento con la Iniciativa Global SAVE FOOD ®. Posteriormente, se integró a la Red Latinoamericana y del Caribe de Expertos en Disminución de Pérdida y Desperdicio de Alimentos, y en noviembre 2014 se estableció la Red Costarricense para Disminución de Pérdida y Desperdicio de AlimentosSAVE FOOD COSTA RICA. Hoy día la Red agrupa a cerca de 30 miembros del sector público, privado, académico y de ciudadanía, donde actores del sector agropecuario y pesca, ambiental, de industria alimentaria, turístico y restaurantero, educativo y de salud, inician la creación de sinergias ante la problemática del desperdicio de alimentos. Las acciones que se desarrollan van desde la investigación y extensión, pasando por prácticas productivas, hasta cuantificación y búsqueda de alianzas, entre otras.

Desde los inicios de la Red, la industria alimentaria costarricense, representada por CACIA y sus miembros, ha mostrado interés y dinamismo en paliar esta problemática, que si bien es posible no se atendiera en el aspecto puntual denominado “pérdidas de alimentos”, lo cierto es que sí ha venido haciendo esfuerzos desde la perspectiva de competitividad, eficiencia productiva, gestión ambiental y responsabilidad social empresarial que resultan en experiencias de reducción de este tipo de residuos.

La aplicación de normas, de filosofías productivas como la Manufactura Esbelta que evitan desperdicio desde la fuente y el proceso productivo, y finalmente, los programas de donación y gestión ambiental, hacen que se dé la detección de industrias del sector alimentario costarricense que han demostrado estar evitando pérdida de bienes alimenticios. Si algunas empresas lo están haciendo, no es por casualidad: estudios ejecutados para el reporte Champions 12.3, relacionado a la meta correspondiente de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, indican que de una muestra de 1200 industrias fuera del continente americano, el 99% de los casos mostró una retribución directa para la empresa a través de la disminución de las pérdidas alimenticias en la industria.

Las posibilidades de mejora aún son muchas, pero la responsabilidad empresarial y las oportunidades de ahorro, a raíz de una disminución de mermas, pérdida y desperdicio de alimentos, no solo representan un paso más hacia el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible como el objetivo 12 (referido a producción y consumo sostenible), sino una clara oportunidad de incremento productiva, reducción de costos y mejora potencial de ingresos para las empresas.

Si su empresa desea conocer más sobre este programa puede contactar la Red Costarricense para disminución de pérdida y desperdicio de alimentos, la cual es coordinada por la Escuela de Agronegocios del Tecnológico de Costa Rica, y cuenta con la representación de la FAO en Costa Rica como Secretaría Técnica.

Laura Brenes-Peralta Docente e Investigadora Escuela de Agronegocios, TEC Coordinadora SAVE FOOD Costa Rica

Contacto: labrenes@tec.ac.cr Se omite bibliografía