La tendencia de lo saludable está cada día más presente entre los consumidores de todo el mundo, y una de las solicitudes que más demandan es la relacionada con productos de alimentos y bebidas que sean sin o reducidos en azúcar.

Esta necesidad surge de la alta incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad o la diabetes, las cuales se producen por un estilo de vida no saludable, una dieta no equilibrada y la ausencia de actividad física. Según los datos más actualizados de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el 2014 la prevalencia de diabetes tipo 2 alcanzó a 442 millones de personas en todo el mundo, reportándose un aumento de su padecimiento que pasó de un 4.7% en 1980 a 8.5% en 2014. Aunque el problema de la diabetes no es causado exclusivamente por la excesiva ingesta de azúcar, ha surgido la necesidad de buscar otros ingredientes que impartan dulzor sin agregar calorías o agregando menos calorías a los productos de alimentos y bebidas. Esto ha dado lugar a la creciente demanda de innovación de Edulcorantes bajos en y sin calorías (también conocidos como EBSC).

Los EBSC son una clase funcional de aditivos que proporcionan dulzor en alimentos y bebidas que aportan una cantidad mínima o insignificante de calorías, con la ventaja de que no comprometen la palatabilidad (gusto al paladar), como sí lo hacen algunas alternativas de alimentación. Por esta razón los EBSC son una buena alternativa al azúcar.

Sin embargo, a pesar de los hallazgos científicos y regulaciones actuales que confirman la seguridad del consumo de los EBSC, en épocas recientes la reputación de EBSC constantemente ha sido desafiada y convertida en objeto de intenso debate público, a través de afirmaciones que los relacionan con algunos tipos de cáncer o como causantes del aumento de peso.

Desde el descubrimiento del primer edulcorante, la sacarina, hace casi 140 años, muchos EBSC se han desarrollado y utilizado con seguridad en una variedad de alimentos y bebidas. Son uno de los aditivos más estudiados y revisados en el mundo, están sujetos a una evaluación de inocuidad rigurosa por numerosos organismos reguladores nacionales e internacionales antes de su uso en alimentos y antes de estar a disposición del consumidor.

A nivel mundial, los edulcorantes han sido evaluados para determinar su seguridad por los principales entes reguladores, especialmente a través del Codex Alimentarius, la cual es la Comisión conjunta FAO/ OMS que desde 1956 evalúa la seguridad de los aditivos alimentarios.

Estos edulcorantes son analizados por científicos prominentes de todo el mundo, de excelencia científica reconocida con competencias en diversas disciplinas, mediante el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), que sirve como un comité experto científico independiente, que realiza análisis de riesgos y provee asesoría a la FAO, OMS y a los Estados Parte en el Codex Alimentarius.

Adicionalmente, son evaluados por la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea (EFSA), la US Food and Drug Administration (USFDA), Health Canada, y los Ministerios de Salud de la mayoría de los países latinoamericanos.

El JECFA, por ejemplo, elabora principios para evaluar la inocuidad y cuantificar los riesgos de aditivos y realiza evaluaciones toxicológicas y establece ingestas diarias admisibles (IDA) o ingestas tolerables para la exposición crónica así como valores de referencia para la exposición aguda basadas en niveles donde no se observan efectos adversos (NOAEL), determinados en estudios controlados con animales, divididos por un factor de seguridad que toma en cuenta las diferencias intra e inter especies, así como ingestas tolerables para la exposición crónica y valores de referencia para la exposición aguda.

El JECFA evalúa la eficiencia, la calidad y la aplicabilidad de los métodos analíticos, elabora las especificaciones relativas de pureza de los aditivos y evalúa la exposición de las poblaciones a las sustancias presentes en los alimentos. Mediante la aplicación de metodologías, define la Ingesta Diaria Admisible (IDA) de EBSC y aditivos en general, al estimar la cantidad de aditivo alimentario, que una persona puede ingerir durante toda la vida sin riesgo apreciable para su salud, en relación con el peso corporal.

Los EBSC, según JECFA, FDA y EFSA, son seguros para todas las poblaciones, entre ellos grupos especiales como los ancianos, niños, mujeres embarazadas y lactantes dentro de los límites de Ingesta Diaria Admisible (IDA). Inclusive, se han analizado los EBSC ante poblaciones muy específicas, como la que padece PKU, un raro desorden genético conocido como fenilcetonuria, el cual no permite al cuerpo metabolizar la fenilalanina, un aminoácido que se encuentra en el edulcorante aspartame, la carne, los frijoles y otros alimentos. Precisamente, a raíz de ese análisis se determinó que los alimentos y bebidas endulzados con aspartame contengan una declaración en la etiqueta para alertar a las personas que tienen PKU de la presencia de fenilalanina.

Es falsa la vinculación de los EBSC con el cáncer

Desde años atrás, algunos EBSC como el aspartame y la sacarina han sido asociados con el cáncer de vejiga y la leucemia. Esta afirmación se dio debido a una serie de experimentos realizados con ratas evaluaba los efectos cancerígenos de la sucralosa, los cuales fueron publicados por el Dr. Morando Soffritti y su equipo, pertenecientes al Instituto Ramazinni.

Sin embargo, las aseveraciones realizadas a través de dichos experimentos han sido varias veces refutadas. La evidencia determinó que los edulcorantes no estaban vinculados con los riesgos de cáncer y no causan ningún daño cuando los niveles de consumo de edulcorantes siempre que se mantengan dentro de los niveles recomendados de IDA (40 mg/kg de peso para aspartame y 5 mg/kg de peso corporal para sacarina) según JECFA, EFSA y USFDA. Además, revisión de datos de genotoxicidad del aspartame, (basado en laboratorio y estudios de la población), reveló que el aspartame, una forma de edulcorante compuesta por ácido aspártico y fenilalanina – no es genotóxica y que no muestra ninguna indicación de mutaciones genéticas a través de una serie de ensayos de mutación bacteriana y micronúcleos de médula ósea. Dicha revisión fue reafirmada por las conclusiones hechas por EFSA. Por su parte, la Asociación Internacional de Edulcorantes (ISA) desmintió las afirmaciones de la publicación de Soffritti, debido a que las conclusiones de esta publicación fueron inconsistentes y basadas en un único estudio. Además, el Instituto Ramazzini ha tenido un historial de realización de estudios de investigación que no son confiables y a menudo es criticado por el diseño de sus estudios y análisis, porque no siempre siguen las directrices para la investigación científica estandarizada.

¿Cómo determinan los científicos la Ingesta Diaria Admisible de EBSC?

La Ingesta Diaria Admisible de EBSC se mide en miligramos de la sustancia por kilo de peso corporal del individuo, por día (mg/kg/día) e ilustra el nivel de consumo seguro durante toda la vida sin riesgo. En caso de que un individuo superase el límite IDA, en una que otra ocasión, esto no es motivo de preocupación, debido a que se fijan factores de seguridad cuando se establece el IDA al establecerla.

 

 

Por lo tanto, al contrario de las afirmaciones que asocian a los EBSC con perjuicios a la salud, la evidencia científica demuestra lo contrario, e incluso se ha comprobado que pueden apoyar al
mantenimiento y la reducción de peso, y que no afectan los niveles glucemia e insulina, lo que permite el desarrollo de alimentos y bebidas de sabor dulce para individuos que deben cuidar su dosis de carbohidratos, cuidar su salud, su peso, y la ingestión calórica.

Artículo elaborado con información suministrada por: Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB). Mónica Elizondo, Tecnóloga de Alimentos Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria