Las empresas de alimentos y bebidas en la región centroamericana lidian con diferentes escenarios que afectan los hábitos del consumidor, razón por la cual es importante que los tomadores de decisiones conozcan los factores que influyen en el consumidor, y realicen los ajustes necesarios para mejorar los resultados de su negocio.

Así lo manifestó Victoria Céspedes, representante de Nielsen, durante su reciente intervención como expositora en el Summit Ingredients 2018, realizado por la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (CACIA) en el mes de octubre. De acuerdo con Céspedes, es importante analizar al menos tres factores claves: la tendencia de los mercados, los hábitos del consumidor y la evolución del consumo.

1. Tendencia de los mercados: Centroamérica con varios panoramas Céspedes explicó que los seis países en los que Nielsen desarrolla negocios, la mayoría de estos está lidiando con situaciones sociales y políticas, y presiones económicas, razón por la cual los consumidores están más pendientes de la variable del precio. Guatemala es el único país que presentaría un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de la región este 2018, pasando de un crecimiento de 2.8 a un 3.1 con respecto al año pasado.

Además, el tema del aumento en el costo de la vida, reflejado en el incremento del índice de precios al consumidor, repercute en que los consumidores tomen precauciones sobre qué, cuánto y dónde comprar sus productos para el hogar. Un estimado de Nielsen prevé un aumento de este índice con respecto del 2017 en los países al sur de Centroamérica: Costa Rica (de un 2.6 a un 3.1), Nicaragua (de 5.7 a 6.3) y Panamá (de 0,5 a 1.6). Particularmente en Costa Rica, Céspedes mencionó que a pesar de que es parte de los mercados emergentes, los cuales están previstos a crecer, la presión de la situación fiscal implica la erosión de la confianza del consumidor, así como otros factores como el desempleo.

Es importante tomar en cuenta que los consumidores están reaccionado ante las circunstancias del país, y cada día hay mayor disposición de visitar más tiendas para conseguir variedad y precio. “Es importante ser conscientes de la anuencia del consumidor a valorar las marcas más económicas”, afirmó Céspedes, quien añadió que debido a que el tiempo promedio de compra es de cinco minutos, es necesario que los productos cuenten con una buena ubicación en la tienda y que destaque en la góndola.

2.Hábitos del consumidor: ¿qué es lo que desea comprar? Para Céspedes, es de suma importancia que las industrias alimentarias analicen qué es lo que realmente desean sus consumidores. Por ejemplo, según datos de Nielsen, prácticamente dos de cada tres personas con una necesidad especial en la dieta, no encuentran lo necesario. Dicho de otro modo, se está dejando insatisfecha a un 30% de la población, lo cual es una oportunidad para las industrias alimentarias. La especialista en comportamiento de mercados explicó que a nivel global, la mayoría de los consumidores podrían pagar más dinero si se les asegura que los alimentos tienen ingredientes saludables, lo cual indica que sí hay capacidad para gastar más en esos productos esenciales. En efecto, un 75% de la población considera dañinos los ingredientes indeseables o artificiales. De esta manera, el consumidor busca evitar colores y sabores artificiales, y prefiere menos grasa y azúcar. Además, pretende incluir en su dieta todo lo que sea orgánico. “Esto es clave, pues es lo que el consumidor nos está dejando saber”, añadió.

En el caso de Latinoamérica, los consumidores prefieren alimentos deslactosados, bajos en grasa y en azúcar. El 60% de los latinoamericanos quisieran tener más opciones de productos, y afirman que si las innovaciones son beneficiosas, podrían pagar más. O sea, están dispuestos a desembolsar más, si ese beneficio impacta de forma real en su estilo de vida.

3. Evolución del consumo: ¿qué está pasando en la región? Un último factor que Céspedes mencionó es el relacionado a cómo se comportan las diferentes categorías de productos. Por ejemplo, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud dice que Costa Rica es el país de Latinoamérica con mayor tasa de obesidad, el país se encuentra en el ranking en el consumo de bebidas azucaradas y grasas trans.

“Por eso se habla de que somos un país bipolar. Pues, si bien por un lado, tendemos a cuidarnos con el consumo de alimentos saludables, pero también solemos buscar comida rápida”, afirmó. De acuerdo con datos de Nielsen, el consumo de alimentos y bebidas se desacelera en Centroamérica, mientras que en Costa Rica se mantiene estable. Además, el canasto de bebidas es el que más cae en ventas en valor tanto en la región (7,7% ) como en Costa Rica un (6,2%), principalmente por la categoría de gaseosas la cual es la más importante. Dentro de ese canasto, Céspedes acotó que los abarrotes y los lácteos son de suma importancia, dado que integran el 50% del canasto. Precisamente, los productos que reportan mayores ventas según valor, tanto en Centroamérica como en Costa Rica, son las barras de cereal, el pan empacado y la leche líquida.

Para Céspedes, un detalle importante en Costa Rica sobre los productos de tendencia saludable, es que el sobreprecio sigue limitando su acceso a la población. Para ilustrar, expuso el ejemplo del atún light, el cual es 44% más caro que el promedio centroamericano, la leche deslactosada que está un 25% por encima del promedio de la categoría, y los cereales “saludables”, los cuales cuestan un 20% del monto de los otros de su categoría. “Todos ellos tienen este porcentaje encima del precio de su categoría. Si queremos guardar la salud de los consumidores, debemos vigilar los precios”, concluyó.