Por Luis Eduardo Oreamuno Pérez*

Un sector de funcionarios burócratas, que pareciera adversan al sector empresarial privado y, quizá nunca han experimentado el esfuerzo emprendedor, rechazan o ignoran las quejas de las agrupaciones empresariales que demandan acciones y señales de gobierno que faciliten y sean fuerza impulsora de la reactivación de la economía, tierra fértil para el crecimiento empresarial y social.

No obstante, la ciudadanía en general, incluidos quienes discrepan de los empresarios, se quejan del costo de vida y del alto nivel de desempleo que ha llevado a la informalidad, lastimando con su efecto, a la compañía responsable que sufraga el gasto social con impuestos y altos costos de tramitología muchas veces innecesaria y obstaculizadora.

El propósito de las agrupaciones como la Cámara de la Industria Alimentaria (CACIA) es ser voz de los asociados ante los interventores del mercado, por las distorsiones creadas –en este caso gobierno e instituciones- que impiden la gestión exitosa y la competitividad tanto en el mercado interno como en el externo. También, es propósito ser visión coadyuvante de las empresas de cada sector en su misión y fuerza del desarrollo nacional de manera sostenible y justa.

Incluyo en la necesaria gestión asociativa que fortalece a las compañías, a otras agrupaciones relacionadas con el liderazgo de CACIA como las asociaciones por sectores de la industria o al caso que deseo tomar de referencia: los consorcios de Pymes, sean estos de exportación, de cooperación o de origen (Ley N° 9576).

Como se lee en sus propósitos, CACIA es una organización empresarial sin fines de lucro, cuyo fin es representar los legítimos intereses a nivel local e internacional de los productores de industrias de alimentos y bebidas, locales e internacionales, con operaciones de manufactura en Costa Rica, en aras del mejoramiento del clima interno de negocios y su competitividad. Lo anterior debido al convencimiento de que solo agrupados se encuentra el mejor enfoque de sector y la fuerza para el desarrollo de las empresas asociadas.

Quiero citar – para el caso de asociaciones de empresas que han depositado su confianza en CACIA-, a la Asociación de Productores y Procesadores Agroalimentarios de Costa Rica, conocida como consorcio Costa Rican Food Group, cuyos fundadores y varios asociados actuales están entre los asociados con representantes en la Junta Directiva actual o incluso siendo miembros honorarios.

En Costa Rican Food Group (CRFG) se aspira a que la gestión de promoción de exportaciones y desarrollo de sinergias entre los asociados, contribuya al desarrollo, fortalecimiento de la competitividad, al logro de la Visión y la Misión del consorcio y de cada una de sus empresas asociadas, gestionándose como un grupo de empresas  innovadoras, competitivas, en constante crecimiento, con productos que son demandados en el mercado internacional, por su origen costarricense, por su calidad y valor agregado, dentro de un entorno de responsabilidad socio-ambiental.

Es de comprender la semejanza en los propósitos de CACIA y de CRFG, pues se comparten valores en la ruta de la calidad, compromiso, servicio eficiente, innovación y sostenibilidad ambiental, así como en el fin de unir esfuerzos para el bien del sector, pues como bien dice el dicho popular, “la unión hace la fuerza”.

Es en ese sentido que se invita a las empresas del sector alimentario agobiadas por las políticas de estado obstaculizadoras por exceso de regulación, a unirse y mantenerse comprometidas dentro de CACIA, quien dará siempre el paso al frente en defensa del sector. Asimismo, se invita a considerar la afiliación a consorcios subsectoriales como CRFG en aras de las sinergias que faciliten la dura tarea de exportar lo que se produce en el país y que favorece el empleo.

CACIA ha llamado la atención ante nuevas regulaciones que se gestan. Para Maurizio Musmanni, presidente de la cámara, “nuestro sector productivo está conformado en un 55% por unidades productivas de cinco colaboradores o menos, y más del 70% por menos de 30 trabajadores… es el tipo de ocurrencias (las nuevas regulaciones en reforma a Ley de Residuos) que tienen al país entrabado y que explica una informalidad superior al 40%, debido precisamente a la sobre abundancia de legislaciones utópicas como la propuesta…”.

Al dar una mirada al entorno socioeconómico en que se desenvuelven las empresas, se entiende que hoy más que nunca hay que elevar el espíritu asociativo y mantenerse hombro con hombro, no solo esperando que los directivos de los gremios alimentarios hagan su tarea comprometida como suelen hacerlo, sino cada empresa siendo parte activa, propositiva. De ahí la invitación a no bajar la guardia sumando fuerzas y opinión.

Nelson Mandela dijo en una oportunidad: “una buena cabeza y un buen corazón son siempre una combinación formidable”.

CACIA es nuestra cabeza y el corazón está en la pasión de cada empresario o líder de empresa.

La Cámara tiene puertas abiertas y los asociados ya conocen el camino. Además para nuestra recomendación de dar una mirada a los consorcios, en lo que respecta a CRFG, el directivo de CACIA Federico Alvarado (falavarado@apiarioscr.com, teléfono: 8393-2388) es un buen puente o bien al correo electrónico:  infocrfoodgroup@gmail.com o al teléfono: 8377-6508 para mayor información.

«Todo poder es débil, a menos que permanezca unido» (Esopo, 1668)”

*El autor de este artículo es exdirectivo de CACIA.