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En el escenario donde la tecnología ha redefinido las rutinas y comportamientos en las personas, el comercio electrónico (conocido en inglés como e-commerce) es una tendencia que llegó para quedarse, y en la que tiene oportunidad muchos de los sectores, entre ellos el que concierne a alimentos y bebidas, así lo aseguró Victoria Céspedes, directora de Retail Services Caribe & Centroamérica de Nielsen, durante su presentación en el XIV Congreso Nacional de la Industria Alimentaria.

Explicó que si bien el crecimiento está en todo el mundo, Latinoamérica tiene un potencial importante, según un estudio elaborado por Nielsen llamado “Global The Future of Grocery”, durante el primer cuatrimestre del año pasado, ocho de cada diez latinoamericanos realizaron compras por internet y un 65% dijo tener la disposición de efectuarlas.

Costa Rica, no escapa de esta línea, Céspedes comentó que en 2013 VISA reportó que el e-commerce creció un 30%, y acumuló una facturación de $576 millones. De hecho, un 37% de las ventas en línea en Centroamérica corresponden a las hechas por costarricenses, e inclusive en el nivel de penetración de telefonía móvil (151%), se reportaron más de siete millones de líneas activas ha sido un factor determinante.

Ana Victoria Nielsen

Ana Victoria Céspedes, Nielsen, EXPOCACIA 2016

Por otro lado, otro estudio llamado “Global Connected Commerce”, dio a conocer que la mayor motivación para comprar por internet está en el factor precio: un 58% de las personas dijeron sentir que en internet pueden comprar más barato, y un 52% que revisaron los flyers y anuncios on line de las tiendas para asegurarse de obtener la mejor oferta.

Ahora bien, la especialista dijo que existe una diferencia entre los productos consumibles (como comida para llevar y los de aseo personal) y los durables (como los de vestido y tecnología), debido a que los primeros son mayormente preferidos en compras físicas, y los segundos en tiendas on line.

Sin embargo, el e-commerce puede facilitar la compra en la tienda o bien puede impulsarla vía on line. Un escenario sería el showrooming, donde las personas revisan el producto en la tienda física y luego buscan en línea la opción más barata, otro es el webrooming, donde se investiga en la red sobre un producto y después se adquiere en una tienda física. (Ver cuadro: Principales actividades que se hacen on line según categorías principales)

 

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“Tenemos que pensar que estamos hablando de un tema universal, que va más allá de las banderas, fronteras y pasaportes, se trata del internet. El éxito radica en integrar el mundo físico y el virtual, apalancándose en la tecnología para satisfacer a los
compradores en todo momento”, afirmó Céspedes.

Comestibles en línea: oportunidad igual para retailers como fabricantes.

146 Central de ManguerasLa experta dijo que a nivel global la mitad de los consumidores sí están dispuestos a comprar comestibles en línea en un futuro. Actualmente ya se ven varias tiendas de comestibles on line en Latinoamérica; en Costa Rica por ejemplo, citó el caso de Automercado, que en su página ofrece la entrega a domicilio de todos sus productos, incluso con una aplicación móvil.
También habló de La Pulpe Gourmet, una tienda online que se auto define de apoyo al productor nacional con productos artesanales 100% costarricenses y con vehículos que usan bio-combustible en el servicio de entrega.

Pero señaló que en todo el tema delo más relevante es conocer quiénes son los que impulsan las ventas on line de productos de consumo masivo, los cuales son los nativos digitales, es decir los millennials (de 21 a 34 años) y la generación z (entre 15 a 20 años). De acuerdo con Céspedes, tres de cada uno de ellos están comprando comestibles on line para entrega a domicilio. Esto implica que las marcas deban centrar el foco sobre ellos, no solo entendiendo el uso que hacen de la tecnología, sino viéndolos como los futuros grandes compradores.

“Estas dos generaciones son las que impulsan el comercio interconectado, ya sea la compra en línea para entrega en casa como para recoger en la tienda”, dijo, así que es preciso conocer sus inquietudes y preferencias. Por ejemplo, seis de cada diez millennials dicen comer fuera de casa una vez a la semana, son los que estarían más dispuestos a realizar un mayor desembolso por un alimento con más beneficios a la salud.

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“Podemos observar que el mundo online está desarrollándose hacia quien entrega los comestibles”, expresó la expositora, quien aclaró que no necesariamente son los retailers, sino otros terceros que han visto en el nicho de entregas una oportunidad.

No obstante, el panorama en línea tiene sus matices, la experiencia no es gratificante para todos los compradores. Premia el hecho de que 76% de los latinoamericanos, por ejemplo, asegura que prefiere ver y tocar el producto antes de comprarlo, un 47% dice no saber usar internet para comprar y un 44% aseguró que desconfía de ingresar datos de pago en la red.

La frescura de los productos y las fechas de expiración son los grandes obstáculos que la compra on line enfrenta. Además, algunos temas también preocupan, como la logística de envío (dudas en caso de que no haya alguien para recibir o tiempos muy largos de espera), los pocos incentivos que se ven para comprar comestibles por internet, así como la amigabilidad del sitio, son otros componentes que afectan.

Nielsen4Céspedes concluyó que estas barreras son oportunidades que los retailers y fabricantes pueden capitalizar. Por un lado recomendó establecer la credibilidad y exceder las expectativas, como ejemplo habló de asegurarse de entregar a tiempo y respaldar la calidad de los productos, con el fin de ganar la confianza de los compradores. Otro aspecto es facilitar la compra con páginas amigables y claras, al tiempo que se garantice la seguridad y privacidad de los datos del usuario.

Por último, recalcó que es importante ajustar las estrategias al mercado local tomando en cuenta los perfiles generacionales, entender cómo cambian las aspiraciones de los consumidores de acuerdo con su edad, y considerar diferentes alcances que complementen la experiencia de compra.