Lectura etiquetadoCon una presentación sobre las diferentes  iniciativas y regulaciones que se viven en varios países de Latinoamérica, Rufino Hurtado, director de Global Strategies de la Grocery Manufacturers Association (GMA), concluyó que la industria alimentaria está asumiendo su papel como parte de la solución ante la incidencia de obesidad y proliferación de enfermedades no transmisibles (ENT´s) en la población mundial. Esto durante su participación en el XIV Congreso Nacional de la Industria Alimentaria.

Específicamente con la obesidad actualmente existe una problemática de salud, ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una epidemia. Datos del 2014 reflejaron que el 39% de las personas adultas de 18 años o más tenían sobrepeso y el 13% eran obesas, mientras que para 2013 más de 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.

Dada esta situación, se han emprendido decenas de acciones tanto gubernamentales, de organizaciones y autoridades mundiales, como del sector privado e industrial para revertir este resultado.

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Rufino Hurtado, Director de Global Strategies, Grocery Manufacturers Association, USA

En lo que respecta de organismos multilaterales, Hurtado mencionó algunas de las políticas que se han desarrollado y que tienen relación al tema, son las de la Organización de las Naciones Unidas, con las Metas para el desarrollo sostenible la OMS con la Comisión para acabar con la obesidad infantil; la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que tiene su Plan de acción para la prevención de la obesidad en la niñez y la adolescencia, entre otros.

Rufino comentó que entre las distintas iniciativas se ha manejado un discurso que tiene puntos comunes entre sí; por ejemplo, se maneja una afirmación de que existen alimentos saludables y alimentos no saludables, y se considera, cada vez más, que todos los alimentos procesados no son saludables.

De hecho, ante ello lo que recomiendan es una definición de alimentos procesados como aquellos que tienen ingredientes añadidos, la fijación de límites para nutrientes (como azúcar, sodio y grasas) y políticas para desalentar el consumo que sobrepasen tales límites. Precisamente, siguiendo esta línea, se destaca el Modelo de Perfil de Nutrientes elaborado por la OPS, el cual fijó directrices para calificar alimentos como procesados o ultra-proc esados, y determinar si tienen una cantidad “excesiva” de nutrientes. (Ver cuadro: OPS y sus criterios de indicación de productos según nutrientes)

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En el caso de aquellos productos que sobrepasen los criterios anteriores, la OPS ha recomendado medidas como el colocar advertencias en el etiquetado frontal del envase, restringir la comercialización, y aplicar impuestos especiales.

Algunas de estas recomendaciones se han tomado en serio por parte de algunos países latinoamericanos y han incorporado algunas medidas. Por ejemplo, en México se ha adoptado la obligatoriedad de etiquetado frontal con el valor diario recomendado y la cantidad de esto que aporta el producto o la porción de este.

En Ecuador lo que se tiene es una descripción tipo semáforo, donde se indica frontalmente con rojo aquella cantidad alta de un nutriente que contenga el producto (“alto en…”), con amarillo el que sea a nivel medio (“medio en…”) y con verde se indica el nutriente que está en bajas cantidades (“bajo en…”). Algo muy parecido hay en Bolivia, donde la legislación demanda límites en azúcar, grasas saturadas y sodio, con la diferencia de que le añade el calificativo “Muy alto en”, y que en el caso de la publicidad para menores de edad, restringe aquella que promocione productos con distintivos “Alto en” o “Muy alto en”.

“Tenemos el caso de Perú, donde los límites establecidos de azúcar, sodio y grasas saturadas añadidos son los más estrictos mundialmente”, dijo Hurtado, quien agregó que los alimentos que los superen deberán incluir una leyenda que no solo indique si es alto en algún nutriente, sino añadir la frase “evitar el consumo excesivo”. Inclusive, se maneja la posibilidad de restringir la publicidad a estos productos que sobrepasen dichos límites.

Relación colaborativa entre EE.UU. e industrias de GMA Ante esto, y al ser una asociación gremial que representa a más de 300 productores entre ellos alimentos y bebidas, GMA se ha dado a la tarea de fomentar “una política pública sensata basada en la ciencia, y que alienta la productividad y crecimiento económico”.

Resaltó la importancia de hacer ver que las causas de las enfermedades no transmisibles, y la obesidad en particular, son complejas, y que la propia OMS reconoce que estas enfermedades crónicas provienen de múltiples factores, como el sedentarismo.

Tras el acercamiento con la primera dama de Estados Unidos Michelle Obama, en el 2010, en su promoción de la salud tanto desde el Gobierno como desde la empresa privada, GMA y sus miembros comenzaron a implementar una serie de cambios, entre ellos la aceleración para reformular los productos, desarrollar un sistema de etiquetado según la recomendación de
la FDA, y comprometerse para adoptar estándares de publicidad responsable hacia los niños.
A raíz de ello lanzaron Facts Up Front, un sistema de etiquetado que brinda información importante para que el consumidor pueda tomar decisiones informadas.

GDAs RufinoEstas etiquetas dicen la cantidad de calorías, grasa saturada, sodio y azúcar que contiene cada ración, e incluso otros nutrientes como calcio o fibra, siempre haciendo referencia al valor diario recomendado.

Pero no solo quedó allí, sino que han trabajado una campaña de educación que implica a la fecha un sitio web de información, un perfil de Facebook con más de 21 mil seguidores y más de 36 millones de visitas, entre otros esfuerzos digitales y sociales. Además, se reformularon los productos y se invirtieron en programas que promueven la actividad física.

“Para nosotros Facts Up Front es una herramienta importante, junto con otros esfuerzos, para combatir esas enfermedades no transmisibles, que ayuda a los consumidores a tomar mejores decisiones. Es una muestra de que somos parte de la solución”, finalizó.

La Alianza Internacional de Alimentos y Bebidas se une a estrategias globales contra ETN’s Consciente de su relevancia como una entidad que representa a marcas de las más poderosas del mundo, tales como Coca Cola, Unilever, Nestlé, Mondelêz Grupo Bimbo, Mars, Pepsico, Kellogg´s, Mc Donald´s, entre otras, la Alianza Internacional de Alimentos y Bebidas (IFBA por sus siglas en inglés) ha venido sumando esfuerzos desde 2008 para ser un socio constructivo para la OMS y los gobiernos a nivel internacional, en el tema de las enfermedades no transmisibles (ETN´s).

De acuerdo con Rocco Renaldi, Secretario General quien dio una de las conferencias en el Congreso Nacional de la Industria Alimentaria, la IFBA estableció cinco compromisos:

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Rocco Renaldi, Director Ejecutivo de International Food & Beverage Alliance, Ginebra

1. Formulación de productos innovadores: la idea es que estos productos tengan reducción de sodio, azúcar y grasas saturadas; incrementen nutrientes como fibras, vitaminas y minerales; reduzcan y reemplacen los ácidos grasos trans con grasas insaturadas y amplíe el tamaño de los envases,

2. Información alimentaria para los consumidores: la idea es cumplir con la obligatoriedad del etiquetado tanto al frente como al reverso del empaque. Como mínimo deben ir siete nutrientes en la etiqueta de información nutricional (energía, grasa, grasas saturadas, sodio/sal, azúcar total, carbohidratos, proteínas) por cada 100 g/ml o por porción.

3. Publicidad para niños: asegurar que los mensajes sobre productos que no cumplan los criterios de nutrición no estén diseñados para atraer principalmente a menores de 12 años y también se fijó ampliar el rango de medios a pautar, (anteriormente sólo se cubría la televisión, prensa e Internet).

4. Promoción de estilos de vida saludables: implica implementar programas de bienestar en el lugar de trabajo, incluyendo esfuerzos por crear ambientes sin humo y brindar opciones de alimentación saludable e información sobre nutrición al personal.

5. Apoyo a iniciativas público privadas que respalden la iniciativa de la OMS sobre el tema. Según Renaldi, la tendencia política mundial es una regulación más estricta de la industria alimentaria, especialmente lo referido a la publicidad, el rotulado y
los impuestos. Particularmente en América Latina la proliferación de estas medidas es rápida, por lo que recomendó hacer frente a esta tendencia abarcándola localmente, en la involucración para conformar soluciones compartidas.

“Si queremos evitar más regulación desproporcionada, tenemos que acelerar los esfuerzos para proponer alternativas creíbles, y actuar con compromisos de largo plazo soportados por los gremios nacionales de la industria y compartidos por los gobiernos”, concluyó.