La empresa familiar Griffith Foods festeja su aniversario 106 a nivel mundial, de los cuales Costa Rica tiene el privilegio de albergar 54 años de su presencia, tiempo en el que se ha consolidado como un socio confiable para la industria de alimentos al trabajar de la mano con sus clientes en el desarrollo de productos que combinan sabor, nutrición y responsabilidad ambiental.

Su planta de manufactura, ubicada en Lagunilla de Heredia y única en Centroamérica y el Caribe, elabora salsas, aderezos, sazonadores, sistemas de cobertura, premezclas y soluciones para la industria cárnica, destinando cerca del 75% de su producción a mercados como Guatemala, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Honduras y el Caribe.

El presidente para Centroamérica y Suramérica de Griffith Foods, Oscar Lizarazu, resalta que el talento y conocimiento que se generan desde Costa Rica son fundamentales para la innovación regional: “el equipo culinario y de investigación y desarrollo que tenemos en el país se enfoca en crear productos que no solo conquisten por su sabor y textura, sino que también mantengan un equilibrio nutricional que responda a lo que esperan los consumidores de hoy.”

Como parte de su propósito global, Griffith Foods fusiona cuidado y creatividad para nutrir al mundo, combinando ciencia sensorial, entendimiento del consumidor, arte culinario y ciencia alimentaria. Esta filosofía se vive también en su lema “crear lo mejor juntos”, que impulsa la colaboración con clientes, proveedores y expertos para ofrecer soluciones innovadoras y sostenibles en la región.

El modelo corporativo de Griffith Foods se distingue por su compromiso con el bienestar integral del personal. Lizarazu lo resume así: “en Griffith Foods tenemos un compromiso con nuestra gente: generar oportunidades que impulsen su crecimiento y bienestar. Eso significa acompañarlos de manera integral, desde la salud física y emocional hasta la nutricional, porque creemos que cuidar de las personas es la base de nuestro éxito.”

Gracias a este enfoque, la compañía ha recibido reconocimientos como la certificación internacional Great Place to Work y el sello nacional Buen Brete, otorgado por el Ministerio de Trabajo de Costa Rica. 

Para Lizarazu, la satisfacción del equipo es esencial: “cuando un equipo se siente valorado, con equidad salarial y condiciones justas, se abre un espacio donde cada persona puede dar lo mejor de sí y proyectar su carrera hacia nuevas oportunidades dentro de la organización.”

La innovación también se refleja en la marca propia Custom Culinary, elaborada en la planta de Costa Rica, que abastece tanto al canal retail como al de foodservice en Centroamérica y el Caribe. En el último año, el portafolio se ha fortalecido con cuatro lanzamientos: Salsa Teriyaki, Salsa Ajo Parmesano, Salsa de Mango con Chile Habanero y Vinagreta Kuyá, lo que reafirma el dinamismo de la operación local y su capacidad de respuesta a las tendencias del mercado.

En materia de sostenibilidad, la planta ha sido galardonada con la Bandera Azul Ecológica en la categoría de cambio climático y opera bajo certificaciones internacionales como ISO 14001, ISO 45001 y BRCGS, que aseguran altos estándares en gestión ambiental, seguridad ocupacional, calidad e inocuidad alimentaria.

Su compromiso ambiental también marca la ruta de la empresa: “proteger el medio ambiente y acompañar a las comunidades cercanas es tan prioritario para Griffith Foods como mantener un desempeño sobresaliente en cada parte de nuestra operación.” 

Con esta premisa, la compañía impulsa prácticas de agricultura regenerativa orientadas a optimizar el uso del agua, preservar la salud del suelo y garantizar materias primas de origen responsable en toda su cadena de suministro.

Con más de cinco décadas de presencia en Costa Rica, Griffith Foods mantiene firme su compromiso de impulsar soluciones alimentarias responsables, cuidar de su gente y proteger el entorno, contribuyendo así al desarrollo sostenible de la región y consolidando al país como un socio estratégico clave en la industria alimentaria global.