La industria alimentaria enfrenta hoy consumidores, supermercados y mercados internacionales cada vez más exigentes, que demandan productos inocuos, auténticos y trazables. Ante este escenario, la asesoría técnica y la Regencia en Tecnología de Alimentos se han convertido en herramientas estratégicas para garantizar cumplimiento normativo, reducir riesgos y mantener la competitividad.
Según Moisés Badilla Porras, especialista en Tecnología de Alimentos, las empresas ya no pueden operar únicamente desde la experiencia práctica, sino que requieren acompañamiento técnico capaz de integrar normativa, ciencia y operación. Esto incluye el cumplimiento de reglamentos técnicos centroamericanos (RTCA), Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), etiquetado y estándares internacionales de inocuidad y calidad, como BRCGS, SQF o FSSC 22000, fundamentales hoy para competir en supermercados y mercados de exportación.
El especialista advierte que operar sin una adecuada gestión técnica puede provocar incumplimientos regulatorios, fallas de inocuidad, retiros de producto, pérdida de trazabilidad, sanciones y daños reputacionales que afectan directamente la continuidad del negocio.
Entre las fallas más comunes en las plantas alimentarias destacan planes HACCP (en español, Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control) incompletos, problemas en higiene y control de plagas, errores de etiquetado, registros inconsistentes, deficiencias de mantenimiento y poca capacitación del personal. Muchas de estas situaciones pueden prevenirse mediante auditorías internas, capacitación continua, documentación estandarizada y una Regencia técnica activa.
Badilla señala además que las certificaciones reconocidas por la GFSI (en español, Iniciativa Global de Seguridad Alimentaria) se han convertido en un requisito comercial clave. Las compañías que no se alinean con estos estándares enfrentan mayores dificultades para acceder a supermercados, exportaciones y programas de proveedores aprobados, mientras que las certificadas fortalecen su reputación y generan mayor confianza en el mercado.
A esto se suma una tendencia creciente hacia la digitalización de registros y trazabilidad, impulsada tanto por las autoridades regulatorias como por los propios clientes. En la actualidad, las industrias necesitan demostrar, de forma rápida y documentada, el control de sus procesos, la capacidad de respuesta ante incidentes y la correcta gestión de riesgos, especialmente en temas críticos como alérgenos, fraude alimentario y retiros de producto.
Asimismo, el experto destaca que una cultura de inocuidad sólida debe construirse desde la gerencia hasta el personal operativo. La capacitación continua y el compromiso de toda la organización son fundamentales para mantener estándares altos, responder adecuadamente a auditorías y fortalecer la sostenibilidad del negocio en el largo plazo.
Aunque algunas organizaciones aún ven estos procesos como un gasto, Badilla insiste en que se trata de una inversión que reduce pérdidas, mejora la eficiencia, protege la reputación de la marca y abre oportunidades de crecimiento y exportación.
Para las que buscan crecer y fortalecer su reputación, el especialista recomienda formalizar la Regencia en Tecnología de Alimentos, invertir en capacitación continua y adoptar sistemas de inocuidad alineados con estándares internacionales.
“El futuro de la industria alimentaria será de las compañías que logren generar confianza, demostrar control técnico y construir una verdadera cultura de inocuidad”, concluye.
Si desea comunicarse con Moisés Badilla Porras, Tecnólogo de Alimentos UCR, Coach Equipos Alto Rendimiento ICC y Regente Tecnología de Alimentos CIQPA, puede hacerlo a los correos electrónicos: regentetecnologo@gmail.com y moisesbadilla685@gmail.com Teléfono y WhatsApp: (506) 88397223