En noviembre de 2025, en el marco de la Cumbre Trazando el Futuro 2025, organizada por la Cámara de la Industria Alimentaria, el analista económico José Luis Arce, de FCS Capital, presentó un análisis de la coyuntura económica costarricense y de los factores que influyeron en el consumo de los hogares durante 2025 y que continúan incidiendo en 2026.

Su exposición abordó las perspectivas económicas 2025–2026, con énfasis en inflación, tipo de cambio, crecimiento económico, condiciones financieras y patrones de consumo, en un entorno caracterizado por estabilidad macroeconómica, pero también por señales que invitan a la cautela y a la toma de decisiones informadas.

Su mensaje central fue claro: el escenario no es negativo, pero tampoco da para “armar una fiesta”. Lo que predomina es estabilidad (precios y tipo de cambio) y un crecimiento moderado.

1) El mundo: más que malas noticias, la palabra clave es “incertidumbre”

Arce explicó que, aunque los efectos globales aún lucen “moderados”, hay un elemento que pesa sobre todo: la incertidumbre, especialmente por cambios en la política económica de Estados Unidos. Esto no necesariamente se traduce hoy en un golpe visible, pero sí puede “sembrar” menos inversión y menor dinamismo exportador en 12 a 24 meses, porque las decisiones de expansión empresarial se toman con mucha anticipación.

2) Aranceles: un freno que podría sentirse más adelante

Uno de los puntos más relevantes fue el impacto de la política arancelaria estadounidense: en el corto plazo, los aranceles funcionan como un “impuesto” al consumidor y pueden reducir poder adquisitivo; en el largo plazo, distorsionan la asignación de recursos y afectan el crecimiento potencial. Para Costa Rica, el foco está en cómo quedamos frente a competidores: diferencias de aranceles pueden cambiar la cancha en exportaciones, y ahí el cabildeo y la negociación se vuelven parte del juego.

3) Materias primas e inflación: el respiro que sostiene el escenario

Para la industria, hubo una señal especialmente relevante: Arce planteó un contexto de bajas presiones inflacionarias externas, con materias primas más estables (incluso bajando en algunos casos, como alimentos e hidrocarburos). Esto apunta a una Costa Rica con inflación baja durante 2026, con presiones algo mayores hacia 2027. Su lectura: no es un fenómeno de demanda interna, por lo que no necesariamente habrá grandes movimientos del Banco Central “para corregir” esa inflación baja.

4) Tipo de cambio: menos misterio, más fundamentos… y estacionalidad

Con un enfoque muy directo, desmitificó “conspiraciones” y recordó que, en un régimen flexible, el tipo de cambio responde a tendencias estructurales (estabilidad macro, sector externo, inflación relativa) y a shocks coyunturales (sustos, crisis, cambios externos). Su referencia para el equilibrio fue un rango cercano a ₡500–₡515 por dólar, con expectativa de estabilidad hacia 2027, sin olvidar dos reglas prácticas: estacionalidad (marzo-abril suelen ser meses más favorables) y cautela en diciembre, cuando el mercado se ajusta.

5) Tasas y crédito: estabilidad con un matiz fiscal

En el frente financiero, la idea dominante fue continuidad: no se esperan tensiones de crédito y el crecimiento del financiamiento seguiría alrededor de rangos moderados. Sin embargo, llamó la atención sobre un factor: una Hacienda más activa financiándose en el mercado local podría empujar a que las tasas en colones “toquen fondo” y luego se mantengan o suban levemente.

6) Consumo: crece, pero cambia de composición

Este es uno de los puntos que refleja con mayor claridad la realidad del mercado: aunque el consumo se recupera tras un inicio lento en 2025, afectado por aumentos puntuales en los precios de los alimentos, Arce subrayó que el mayor dinamismo se concentra en los servicios. En los bienes, incluidos los no duraderos, el crecimiento real es más moderado, en un entorno de alta competencia y presión sobre precios.

7) El cierre: un entorno “favorable”, pero para decidir con criterio

El mensaje final fue equilibrado: Costa Rica entraría a 2026 con estabilidad de precios, estabilidad cambiaria y crecimiento moderado del gasto interno. La recomendación no fue quedarse en “los números”, sino entender la lógica detrás de las variables (externas y domésticas) para leer mejor las señales y tomar decisiones con más contexto.

Para más detalle, le invitamos a ver el video completo de la exposición adjunto en esta información.